viernes, 2 de marzo de 2007

Sublime lapsus-pensantus-pendejus

Míralo. Es él.
Ahí sentado en la cuneta del mediodía, donde el sol se agolpa para besarme.
Se le marca el cansancio y las lágrimas que corrompieron su alma.
Te toca. Se aloca. Golpea. Tiene la mente llena de sombras y penumbras.

Quiero contigo...
No da...
Si no viene, estará...
¡Qué más da!

Agua, amor, locura y soledad.
No quiero...
Suena el teléfono y ...
Hace mucho tiempo que inicié una batalla conmigo misma. Con la niña de mis pupilas.

Vencer o morir.
Hambre y sueño es lo que dicen que tengo.
Sueño de tí; hambre de tí.
Pasa mi vida, pasa la mañana. Este eléctrico corazón pierde energía.

Hundida...
Las 11:oo a.m. y ni luces de tu cordura de miel.
Abismos del tamaño de una nuez se abren para tragar mi miseria.
Cacatúas doradas de sangre pura.

¿Se habrá perdido el mensajero de mis preguntas?
Me quedan las dudas de un ayer que se vuelve mi futuro.
Esos ojos centenarios desgarran mis alas.
Si pierdo fuerza, más crece el fuego.

Pensar o adormecer.
Droga que revive el alma de aquella viajera,
que alguna vez cruzó todos esos caminos en miles de direcciones,
en miles de horas, en miles de formas y en todas ellas fue siempre mil veces errante...