martes, 25 de diciembre de 2007

Reflejo

Ojalá fuera fácil descifrar tu silueta y lo que ocultas en ella.
Tan esquivo, sin verguenza y altanero; pero por dentro
un niño miedoso y consentido que espera impaciente que lo abrace y arrulle entre mis brazos.

Ten paciencia y espera.
Algún día seremos lo que aún no soñamos.

Todo será como aquellos días en que nadie nos escuchaba jugar detrás de la nevera.
Volveremos a sentir los besos del viento.
Saborearemos nuestra primera lágrima y gritaremos al almendro del jardín, las groserías que no sabíamos decir.

Cuando abrazo tu recuerdo, mis brazos se llenan de espinas.
Siento arder las brasas en las palmas de mis manos.
Escucho tu voz como un estallido permanente.
Tu cuerpo, tu sudor, tus sonidos y tu calor me cortan y laceran las entrañas.

Sin embargo, con el dolor te siento más mío.

Aún guardo en mi regazo el olor de tu cabello.
Persigo por las noches los sueños de luz que tejiste con poesía.
Amarro con mis venas desangradas las palabras que te apuñalé.

Ahora estás desnudo y tiritando frente a mí.

¿Qué puedo decir?

Eres yo dentro de otro tú.