sábado, 17 de noviembre de 2007

Nadie mejor que Él

Coseré mis labios y ojos para no herirte,
porque la luz que me muestras
me hace nacer contigo.
He retirado el polvo de mis huesos,
para volver al camino que una vez perdí.
Porque contigo no temo morir,
ya que ahora este sendero sólo me lleva hacia tí.
Conocerte es empezar, realmente, a Vivir.