viernes, 4 de mayo de 2007

Canción de adiós

Fuiste la luz de mi vida
y mi musa preferida;
pero todo se acabo.
Fuiste mi cruz de rosario,
mi suerte en el calendario;
la dueña de mi colchón.

Fuiste un tango puro y duro,
escrito en papel oscuro
que no quiero ni cantar.
Una guitarra sin cuerdas,
un collar falso de perlas
que nunca vieron el mar.

Fuiste un jardín de malvones,
un vinilo sin rayones;
una dama de verdad
que duro 15 minutos;
y ahora me dejas el luto
de no querer verte mas.

Fuiste una lady Madonna,
fuiste un gol de Maradona;
fuiste la mano de Dios.
Fuiste todo, pero fuiste.
Yo no sé si me entendiste
que te estoy diciendo adiós.

Fuiste un "día que me quieras",
fuiste Gardel y Le Pera;
y la Isla de Camarón.
Fuiste en Madrid, Hortaleza;
y en Buenos Aires, princesa;
reina de mi corazón.

Fuiste la luz de mi vida
y mi musa preferida,
que ya no puede inspirar
ni un canto ni una ranchera;
ni un solo verso siquiera,
sólo esta canción de adiós.

Fuiste la luz de mi vida
y mi musa preferida,
que ya no puede inspirar
ni un tango ni una ranchera;
ni un solo verso siquiera,
sólo esta canción de adiós.

Y éste fue mi testamento
de un amor que de contento,
no me dejó ni el sudor.
Sólo queda despedirme,
con voz ronca, pero firme.
El mal trago ya paso.

Medio vals, mitad ranchera.
Le pongo el nombre que quieras
y lo pinto Rock and Roll.
Aquí adelante de todos,
le estoy diciendo a mi modo,
te estoy diciendo a mi modo:
Buena suerte, chau, adiós...



(Coti)*