jueves, 8 de febrero de 2007

Ironías da la vida

Día de semana.
Rutinario, aburrido, soñoliento.
En una palabra: Normal.
Después de haber sido infructuosamente levantada de mi lecho, por mi madre que me pedía que le abriera el zaguán, caí en cuenta que era un día jueves.
-¡Hum!, día típico-pensé.

Sin darme cuenta ni cómo, ni cuándo; ya había salido de mi casa. Me encontraba esperando cualquier autobus del servicio público, que me llevara a mi destino diario: La Redacción.

El servicio no tardó. Abordé, pagué y, lógicamente me senté. Casualmente había un asiento vacío cerca de la ventana.

Como todo un día típico y normal, yo me encontraba en uno de mis tantos lapsus-pensantus-pendejus, y no me había preocupado de la realidad que esa ruta, "en especial", guardaba.

De repente, cuando mi mente volvió a la realidad conocida, me percaté de que en ese autobus sólo viajabamos mujeres.
Sí, así como lo leen: El autobus completo iba lleno de mujeres.

Flacas, gorditas, altas y bajitas. Muchas jóvenes, otras posiblemente madres; unas muy bonitas y otras, pobrecitas, sin mucho remedio. (Este último no es mi caso. Cierto que me faltan nachitas, un poco más de pantorillas, entre otras cositas; pero no estoy tan tirada a la desgracia).
Al ver este cuadro, no muy típico en un supuesto día típico, no pude evitar pensar:
"Con razón dicen que hay 7 mujeres para cada hombre".

Este pensamiento, inmediatamente entró en conflicto con uno de mis tantos deseos ocultos: Tener un harem de hombres.

"Si existen 7 mujeres para cada hombre, ¿Por qué las mujeres no podemos tener 7 hombres para cada una?"

"¿Por qué no puedo tener 7 hombres para mí?"

"No debo negar que suena un poco acaparador de mi parte, pero me resulta atractivo el pensarlo. Viéndolo bien, ¿Qué haría con 7 hombres para mí?"


  • Primero, tendría que designarle un día de la semana a cada uno. Por lo tanto, no me quedaría un tan sólo día para mí solita.
  • Tendría que evitar que se peleen entre sí. Así que, tendría que evitar que se conozcan y se encuentren.
  • Todos serían diferentes para tener variedad y así no aburrirme. Pero tendría que acoplarme a la locura de cada uno, olvidándome de mi propia locura.
  • No podría darme a la fuga con mis amigas, sin tener que avisarle a todos y cada uno de ellos. En lo personal, no me agrada que me fiscalicen.
  • Tendría que ponerle un nombre de cariño distinto a todos. Al menos que los llamara por orden numeral.
  • De seguro acabaría con muchas libritas de más, por todos los chocolates y dulces que me regalarían.

  • Obligadamente compraría ropa nueva todas las semanas, para no repetir con ninguno ni una tan sola mudada.
  • El pelo se me quemaría de tanto planchármelo.

  • Tendría que aguantar noches de juergas y bolencia interminables. Llamadas a la una de la mañana diciéndome: "Te amo mamacita, ¡HIP!"..."No estoy bolo, sólo algo alegre"...

  • En lugar de literatura de altura y revistas de manualidades, compraría revistas de motores, deportes y videojuegos. Esto último no me molestaría, siempre y cuando al tipo no se le diera por llamarme "Kirbyncita" de cariñito.

  • Me aprendería los nombres de todos y cada uno de los equipos (con sus respectivos jugadores, entrenadores y técnicos), de la Liga Española, de la Italiana, de la NBA, y de todos los deportes habidos y por haber.

  • Tendría que aprenderme 7 números de casa y de celular distintos. De este modo, mis neuronas para el estudio se limitarían aún más.

  • Aprenderme 7 direcciones diferentes.

  • Dar 7 regalos diferentes en cada fecha especial.

  • Tendría 7 aniversarios.
  • Tendría 7 suegras.

  • Dividir entre los 7 las celebraciones de mi cumpleaños, 14 de febrero, Semana Santa, Navidad, Año Nuevo, Halloween y Thanks Giving.


Al pensar y analizar estos pequeños inconvenientes, no me quedó más que concluir:

"Aunque sería benevolente y; por qué no decirlo, muy interesante, el compartir mi corazón con 7 hombres que de seguro no tienen a nadie que los quiera, prefiero seguir soltera.
Con mis ya natos traumas psicológicos tengo suficiente".

Sin darme cuenta, ya estaba cerca de mi destino.
Me levanté, anticipé mi parada y comencé a caminar hacia la salida trasera, no sin antes dejar de notar lo graciosa y irónica que es la vida:

"Los hombres tienen 7 mujeres para cada uno. Nosotras, a duras penas alcanzamos a tener uno; si no es que la mitad de uno, porque lo compatimos con otra u otro.

No hay duda, Dios le da pan a quien no tiene dientes..."




(Aún así, nadie me quita mi deseo de tener un harem de hombres...Que conste: No soy golosa, solo justa)