martes, 16 de enero de 2007

El que busca, encuentra

Aún soñoliento y saboreando sorbo por sorbo el negro café de la oficina, logra poco a poco incorporarse a lo que el oficio de periodista demanda: Atención y agilidad.
Se detiene un momento para observar el humeante café, al mismo tiempo que escucha al editor contestar el teléfono.
Su mirada es atrapada por el periódico del día, que "El Colocho" su compañero de labores, tan inocentemente ha dejado sobre su escritorio.
Desea leerlo. Se acomoda en la silla de rodos, mientras lee el titular: "Destituyen a Fiscal..."
¡Hey Paco, te necesito en el centro!, es el grito que lo devuelve a la realidad.
Ni modo, se informará después. Ahora hay que cumplir.
Escucha atentamente su nueva asignación, la primera del día. Su editor lo envía a cubrir unos disturbios entre vendedores y policías en el centro. Le advierte que es peligroso, pero que necesita la exclusiva antes de las diez.
El reloj apenas marca las ocho con diez.

Toma su equipo: Una libreta, un lapicero y su cámara. Debe ir solo.
Su gorra y sus all star serán sus compañeros y aliados en la aventura.
Sale de la oficina. Corre porque sabe que el tiempo apremia.
El centro no está muy lejos. Una, dos, tres cuadras bastan paa llegar al lugar.
Se detiene.
Observa.
No hay nada.

Decide caminar unas cuantas cuadras de los alrededores. Pregunta; indaga. Nadie sabe nada. Duda de las fuentes, pues no cree que su editor pueda haberle hecho una broma de mal gusto. Continúa caminando. Pasan las horas y la calma reina como nunca. De pronto, en una esquina, un choque.
Un pick up y un autobús. No hay muertos, pero sí heridos.
No sabe qué hacer: Socorrer o reportear.
Decide hacer lo primero, y al mismo tiempo buscar el mejor enfoque para lo segundo.
Los heridos no son graves, eso hace la tarea más fácil.
Uno de ellos le da su primera versión.
Otros testigos aportan má información.
Llega la policía; fuente importante, pero no tanto como la señora de beige.
Ella relata con su mirada lo acontecido. Su historia será esencial.
Lllega la ambulancia.
Todos los heridos son trasladados.
La señora de beige se pierde tras las luces de la patrulla.
La nota pide ser escrita ya.
Regresa a toda prisa. Su editor escucha atento su aventura. Sonríe y palmea su hombro. No quiere robarle tiempo.

Paco se sienta en su escritorio viejo de cedro. Enciende su computadora.
Sabe que esta notas no es como las demás. Sabe que la fortuna y su perseverancia por buscar la verdad, le han premiado con la segura madera del día de mañana.
Sonríe y no lo duda más. Posa sus dedos sobre el teclado, y con agilidad digita el titular:

"Alcaldesa, en estado de ebriedad, choca contra autobús escolar"