viernes, 24 de agosto de 2007

Y de la muerte, regresé...

Nunca creí regresar tan pronto.

Hoy,
alguien con algo y en un momento inesperado me revivió.
Para ser sincera, me gustó mucho.
Pero a la vez revivió los sentimientos que me asesinaron la última vez.

Al final, creo que no importa tanto quién ni qué.
Lo que importa es lo que me hizo sentir.
Tengo alas nuevas y sé que debo volar.
Aún no sé si son alas permanentes o sólo una ilusión momentánea.

Sin duda lo averiguaré en el camino, pero aún no me decido a despegar.
Seré cautelosa.

Gracias por revivirme, niño.


(Si resulta verdad, no importa cuánto miedo tenga y en cuántos problemas me meta socialmente hablando; si mi chero de allá arriba dice que sí, ésta mariposa lo hará volar con ella para siempre. Yo no lo soltaré.)