viernes, 1 de junio de 2007

Dame cinco minutos, Amor

Hoy, te ví en mis sueños.
Nuevamente, entre dulces olores de lluvia y modorra mañanera te encontré.
Te tuve como sólo en esos momento puedo: Efímero y tierno.
Sonrío con tu recuerdo, con tu voz y la sensación de tu piel lejana.
¿Por qué todo es un instante eterno que dura cinco minutos?