viernes, 9 de marzo de 2007

Esos tiempos

A veces extraño esos suspiros.
Otras tantas deseo esos abrazos.
Es como si nunca te hubieras ido
y siguieras ahí, de pie frente a mi puerta.

¨Yo estaba contensímo...¨, cantaba alguien a lo lejos.
Sí, ese día ví la derrota volver sobre sus pasos.
Como una historia en contrapunto, me sentí salvada.
Una calle, un sol, un amigo y un adios de bienvenida.

Un beso en pausa.
Una tarde de magia y reencuentro.
Distancia que recorrería miles de veces
antes de que te rodearas nuevamente de lejanía.

Enfermedad que me habita,
me congela, me detiene y me da vida.
Antídoto que nace de la sorpresa
de encontrar dos ojos envueltos en miles de truenos.

Si pudiera volver sólo siete segundos,
y en ellos dejar mis frustraciones añejadas.
Seguirías ahí viendo pasar la vida,
sintiendo como poco a poco nuestras miradas se amaban...